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El problema con el “Tanking”


2019 Mia FSS Dolphins Players 1

NEW YORK, New York, 11 de octubre de 2019 (Sports Illustrated).- Durante lo que parece ser una temporada históricamente mala para Miami Dolphins, hay algo de bondad en el hecho de que los aficionados comenzaron a dejar las tribunas de Hard Rock Stadium después de una intercepción que se convirtió en touchdown para New England Patriots. Eso significó que hubo mucho menos gente presente para la segunda, que ocurrió 4 jugadas más tarde.

Con marca de 0-4, el promedio de puntos de 34.3 de diferencia en las derrotas es brutal. Los Delfines han sido superados 81-0 en la segunda mitad de sus 4 partidos. En términos históricos, es el mundo bizarro de “La Temporada Perfecta” de Miami en 1972.

El corredor Kalen Ballage estaba devastado tras cometer un error infantil al intentar atrapar un pase perfecto de Ryan Fitzpatrick y prácticamente regalarle el balón al linebacker de los Pats, Jamie Collins, para un touchdown.

Sus compañeros de equipo, Kenyan Drake afirmando que no quería ser negociado a otro equipo. El safety Minkah Fitzpatrick deseando estar en otro lugar mientras su agente encontraba un equipo para ser enviado, tan sólo 17 meses después de haber sido elegido con la 11ª selección global de NFL Draft 2018. Incluso el centro Daniel Kilgore, uno de los capitanes del equipo y veterano de 9 años quien enfatiza en permanecer positivos, reconoció, “Éste es un tiempo difícil para ser un Miami Dolphin”.

El caso más reciente en una estrategia que ha azotado los deportes profesionales. Lo hemos visto en equipos de béisbol (Houston Astros y Chicago Cubs, la década pasada), franquicias de la NBA (Cleveland Cavaliers antes de LeBron James y “El Proceso” de Philadelphia 76ers) y en la NFL, Cleveland Browns que se mueven por análisis estadístico.

Todos, incluyendo los mismos Delfines, se han negado a decir la palabra que inicia con “T” (Tanking), por 2 razones principales: 1) admitir algo así abiertamente aseguraría disciplina por la liga (caso Mark Cuban, dueño de Dallas Mavericks, multado con 600 mil dólares), y 2) nadie equipado o en la lateral de Dolphins cada domingo está intentando perder. Pero, nadie puede negar que el equipo del Sur de Florida no está construido, deliberadamente, para ganar.

Stephen Ross, quien está cansado con la mediocridad durante su década como dueño, decidió que después de temporadas perdedoras consecutivas que necesitaban un cambio de curso radical. Desde el 4 de febrero que contrató a Brian Flores como su nuevo head coach, han dejado ir todo el “talento” que tenía esta franquicia en 2018.

Cameron Wake se fue en la agencia libre, negociaron a Ryan Tannehill a Tennessee, y a partir del 31 de agosto, se deshicieron de 4 jugadores titulares, 2 de ellos fueron selecciones de 1ª ronda recientes: el tackle izquierdo Laremy Tunsil (a Houston) y el back defensivo Minkah Fitzpatrick (a Pittsburgh). El receptor abierto Kenny Stills también fue negociado a Houston junto con Tunsil, especialmente después de criticar a Ross públicamente por organizar una fiesta de recaudación de fondos para la campaña de reelección del presidente de Estados Unidos, Donald J. Trump, aunque no se dijo abiertamente que por eso lo mandaron a Texas. Finalmente, el linebacker Kiko Alonso obtuvo su deseo al ser enviado a New Orleans un día después de la salida de Tunsil y de Stills.

Miami tiene una nómina que es 26.2 millones de dólares menos que el equipo más cercano y es un poco superior a la mitad del roster más caro en la liga (Atlanta Falcons). Como es de esperarse, los Dolphins son amplios favoritos (76.7 por ciento de posibilidades) de tener la 1ª selección global en NFL Draft 2020.

Cubs y Astros surgieron para ganar un campeonato en MLB. Los Sixers están ahora entre los 5 favoritos para coronarse campeones en la NBA 2020. Pero en la NFL, no hay un ejemplo definitivo de que esta estrategia funciona, al menos hasta ahora.

Los Browns tuvieron dos temporadas para el olvido con marca de 1-31, incluyendo 0-16 en 2017, en lo que se cree ayudó a construir lo que será una base de campeonato, con dos 1ª selección global en Myles Garrett y Baker Mayfield, y la adición de veteranos como Odell Beckham Jr. y Jarvis Landry, entre otros, pero tienen marca hasta el momento de 2-3 y fueron evidenciados este lunes en San Francisco por un equipo más modesto.

Desde 2014, Cleveland no ha tenido marca ganadora en ningún momento de estas 6 temporadas. Y la mayoría de los involucrados ya no están para recibir las recompensas de ganar, con la excepción del dueño Jimmy Haslam y el jefe de estrategia Paul DePodesta.

La única garantía para Miami es que esta temporada será dolorosa. Después, es un camino binario: Ya sea que se conviertan en un caso de análisis al comprobar que el concepto de Tanking en la NFL funciona o como muchos en la liga creen se convertirán en una historia de precaución.

Flores fue contratado como nuevo entrenador en jefe de Miami horas después de mandar las jugadas en el Super Bowl LIII para New England, siendo su 4º campeonato como miembro de los Patriotas, donde tuvo una variedad de roles en sus 15 años (asistente de scouteo, coach de posición, coordinador defensivo nominalmente, porque ya sabemos que Bill Belichick es el encargado de ese sector), pero la constante desde que fue contratado en 2004 fue el éxito del equipo. Así que el 2019 en Miami, será algo que nunca había experimentado previamente.

Cuando Ross despidió a Adam Gase en diciembre pasado, explicó que su excoach “quiere ganar y ganar ahora”, lo cual marcó la línea para irse al fondo este año.

Desde que Ross compró el equipo en 2008, sólo ha tenido 2 temporadas con 10 victorias o más (2008 y 2016), y cada una terminó con derrotas claras en la ronda de comodines y no tuvieron continuidad con sendas regresiones de 6-10 y 7-9.

Al anunciar el nuevo rumbo del equipo al final de la temporada pasada, citó el viejo adagio de la definición de locura o insensatez sobre seguir haciendo lo mismo y esperar un resultado diferente.

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Algunos aficionados han declarado que quieren ceder sus boletos de toda la temporada y creen que se divierten más con lo que ven y hacen afuera que dentro de Hard Rock Stadium. (FOTO: Florida Sun Sentinel)

El 2019 es en esencia el Año Cero para el nuevo régimen, liderado por Grier y Flores, el cual consiste en limpiar las finanzas las cuales traen consigo 55 millones de dólares de dinero en salarios muertos de jugadores que cortaron o negociaron, incluyendo el quarterback Ryan Tannehill y el tackle defensivo Ndamukong Suh, quien jugó para Miami hace 2 años y ya estuvo en un Super Bowl con Rams y está luciendo con Tampa Bay en este momento, mientras que Tannehill es el pasador suplente en Titans.

En 2020, los Delfines tendrán más de 100 millones de dólares en espacio de tope salarial. En “trades” han obtenido una gran cantidad de selecciones colegiales: 3 de 1ª ronda y 2 de 2ª ronda en 2020 y 2 de 1ª ronda y 2 de 2ª ronda en 2021.

En lugar de pagarle a Tunsil, la esperanza es utilizar 1 de esas selecciones en un tackle izquierdo de calidad y quien estará en su contrato de novato durante 4 o 5 años mientras intentan ser un buen equipo, además de un par de oportunidades más de acertar con otros talentos novatos de alto calibre.

Sin embargo, hay evidencia que indica que esta reconstrucción ha sido más radical de lo que los mismos Dolphins esperaban cuando Flores fue contratado. Grier dijo en una conferencia de prensa a mitad de septiembre que el equipo no estaba buscando negociar a Tunsil, hasta que Texans presentó una oferta que el propio jugador no podía rechazar.

Tampoco pudieron vislumbrar un Minkah Fitzpatrick frustrado forzando su salida.

En diciembre pasado, le preguntaron a Ross si esperaba pasar a través de algunos años de 3-13 para finalmente convertirse en un equipo élite, y respondió: “Espero que no tenga que irme 3-13”. En este momento, con este roster, una temporada de 3 victorias parecer ser un pronóstico generoso.

Alrededor de la liga, lo que están haciendo los Delfines ha recibido críticas diversas, pero la más común ha sido escepticismo. Hay caminos para salir de la mediocridad sin embarcarse en un cambio total, y 2 equipos de Super Bowl recientes lo han hecho.

Los Angeles Rams se fue de 4-12 a 11-5 con Sean McVay en su primera temporada y a llegar al Super Bowl en la segunda.

Philadelphia Eagles se levantó de temporadas perdedoras consecutivas a campeones del Super Bowl a pesar de que su jugador principal, Carson Wentz, se perdió todos los playoffs.

Hacer un “trade” por un tackle de 25 años de edad genera un hueco crítico en el roster, el cual había sido cubierto por Jesse Davis, pero se lesionó el codo y ahora está en esa posición el veterano J´Marcus Webb, quien firmó como agente libre 3 días antes de comenzar la temporada.

La pregunta es si las estrategias de Tanking en otros deportes pueden funcionar realmente en la NFL.

“Ésa fue la cuestión que los Browns tuvieron cuando aplicaron esta estrategia”, dijo Joe Thomas, el extackle izquierdo de Cleveland, quien se retiró después de la temporada sin victorias en 2017. “No creo que puedan entender el verdadero dolor y lo que se lleva en el humano lo que perder en la NFL representa en tu organización, tus aficionados y tus jugadores y entrenadores, porque sólo son 16 partidos y son 16 partidos violentos. Mientras que si pierdes en béisbol, bueno, juegas mañana en la noche. Y en el básquetbol, ¿qué pasa si nadie se esfuerza? Pierdes por 30. Eso realmente no importa”.

El béisbol puede ser catalogado a una serie de batallas individuales, siendo mucho menos dependientes en la química de un equipo que el fútbol americano. Los rosters de la NFL son del doble que en MLB y más de 3 veces que en la NBA, y un jugador, incluso un quarterback, tiene mucho menos impacto. En la NBA, 2 jugadores pueden representar tanto como el 75 por ciento del valor de un equipo.

En 2016, Akira Motomura, un profesor de economía en Stonehill College en Massachusetts, publicó un artículo en Journal of Sports Economics, estudiando el caso de “Tanking” en la NBA durante un periodo de 18 años. Estaba sorprendido con los resultados de su análisis estadístico, los cuales mostraron que tener más selecciones altas no tenían relación con el mejoramiento de un equipo durante un periodo de 4 años. ¿Qué ayudaba a los equipos? Se dieron cuenta que tener mejores reclutadores, equipos específicos y gerentes generals que tuvieron más éxito identificando y desarrollando jugadores, sin importar en dónde estaban seleccionando.

“Tan sólo más selecciones y acumular selecciones altas siendo malos no parecen ayudar por sí sola a la estrategia, al menos que hagas buen uso de dichas selecciones”, afirmó Motomura. “No es una estrategia que es necesariamente superior de hacer “trades” inteligentes, desarrollar jugadores (bien) y obtener buenos agentes libres”.

El campeón de la NBA en 2019, Toronto Raptors, fueron construidos alrededor de una base de una buena compresión de agentes libres y adquisiciones en negociaciones; sólo uno de sus jugadores de rotación en postemporada, el delantero Pascal Siakam, fue una selección de 1ª ronda de los Raptors. Y la franquicia dominante de la liga en esta década, Golden State Warrior, fue construida sin haber tenido una selección entre las 5 primeras en el NBA Draft.

Estos resultados fueron específicos en la NBA, pero ese apuntalamiento de hacer bueno uso de todo lo que acumulas es una razón por la cual Grier tuvo un invitado para hablar con su departamento de scout a finales de julio, Jimmy Johnson.

Cuando Johnson fue el head coach de Miami (1996-1999), seleccionó 4 jugadores de Pro Bowl, incluyendo a Jason Taylor (miembro del Salón de la fama) y también firmó al líder pateador de todos los tiempos, Olindo Mare. Pero su trabajo más relevante ocurrió en Dallas Cowboys cuando aprovechó el “trade” de Herschel Walker para formar un roster que ayudó a los Vaqueros ganar 3 Super Bowls 7 años más tarde, los últimos 2 ya sin él al frente.

Johnson se reunió con Grier y Flores, habló con los responsables de personal y les compartió los 5 atributos que buscaba al reclutar jugadores: 1) inteligencia, 2) habilidad de hacer jugadas, 3) ratas de gimnasio, 4) velocidad y rapidez y 5) carácter. “No creo que puedas construir un equipo con vagos”, dice Johnson.

El propio exentrenador no considera que los Delfines de este año se parezcan a los Cowboys de 1989, que terminaron 1-15 el año del “trade” de Walker.

“No se trataba de tanking”, afirmó. “Ya éramos un equipo malo”. El legendario coach Tom Landry se había ido 3-13 la temporada previa. Johnson negoció a Walker, su corredor estelar en su 7ª temporada como profesional, y al quarterback Steve Pelluer. Mantuvo piezas jóvenes como el receptor Michael Irvin y comenzó a cargarse de armas inmediatamente, incluyendo la 1ª selección global, Troy Aikman.

“Algunos equipos en la NFL, tienen selecciones colegiales altas cada año, sin embargo, siguen en el fondo de la liga”, comenta Johnson. Señala el “trade” de Eric Dickerson en 1987, en el cual los Carneros enviaron al corredor a Indianapolis por un paquete que incluyó 3 de 1ª ronda y 3 de 2ª ronda. Con todo ese arsenal, Los Angeles seleccionó 28 jugadores en los 2 siguientes Draft, ninguno llegó al Pro Bowl con el equipo.

Y la negociación de 2012 en la cual Rams envió su 2ª selección global a Washington (que eligió a Robert Griffin III), finalmente redituó en 8 selecciones a los Carneros. Ninguno fue al Pro Bowl y sólo un liniero defensivo, Michael Brockers, ha durado más de 5 temporadas con el equipo.

“Hacerse de selecciones no es la respuesta”, comenta Johnson. “Elegir los jugadores adecuados, ésa es la respuesta”.

Un mensaje simple apareció en un pizarrón del vestidor para el segundo juego de la temporada (vs. Pats): “Juntos”.

Horas después de la derrota 59-10 en el juego inaugural ante Baltimore, Pro Football Talk publicó un artículo, “Motín en Miami”, reportando que múltiples jugadores de los Dolphins contactaron a sus agentes al finalizar el duelo para que fueran negociados a otros equipos. El equipo respondió que sólo se enteró de una solicitud: Minkah Fitzpatrick, porque ya se había quejado de la posición en que lo colocaba Flores en la defensiva.

Cuando se concretó el “trade” a Pittsburgh un día después del juego contra New England, el cornerback Xavien Howard, quien firmó una extensión de contrato este año, tuiteó un gif de Will Smith buscando en una casa vacía en el capítulo final de Fresh Prince of Bel-Air.

Flores quiere construir el mismo tipo de relación con sus jugadores como tuvo en New England, donde Matthew Slater le da el crédito de darle la confianza de jugar en la NFL y Devin McCourty estuvo con la familia Flores el Día de Gracias.

En Miami, Flores inició al llevarse a grupos de posición a almorzar fuera de las instalaciones durante el programa fuera de temporada. Se sentó con Fitzpatrick para convener su visión para el jugador y el equipo, como lo ha hecho con otros jugadores, en un esfuerzo de que funcione. Pero su reto en intentar construir una nueva cultura no ha tenido respuestas positivas hasta ahora, no cuando los Delfines han estado perdiendo por márgenes más amplios que los Browns de 2016.

“Lo que me preocupa es que cuando tienes un equipo malo, y tan malo como se han visto los Dolphins, los jugadores restantes se hacen de malos hábitos”, señala Johnson. “Si eres un jugador profesional y crees que no tienes una oportunidad de ganar, es frustrante. Tienes jugadores como Fitzpatrick que quieren salirse de ahí. No se preparan bien porque no creen que vas a ganar. Hay un peligro de crear una cultura de perder en la cual traer jugadores el siguiente año no ayudará. No quieres que eliminar nunca la meta al final; no quieres eliminar esperanza para el resto del equipo”.

En la temporada de 1-15 de Johnson, más de la mitad de los partidos se decidieron por 10 puntos o menos, lo cual considera que mantuvo al equipo en camino hacia el Super Bowl 3 años más tarde. Otro reto de resultados abultados es el estrés físico que pones en los jugadores.

Después del juego de Patriots, cuando la defensiva de Miami estuvo en el campo durante más de 36 minutos, el linebacker Jerome Baker explicó, “días como éste, tienes que comenzar la recuperación ahora”.

Durante el 1-31 de Cleveland, Joe Thomas notó cómo los minutos extra que la defensiva estaba en el campo pesaron para compañeros de equipo como el linebacker Christian Kirksey.

“Físicamente, es mucho más difícil si eres un linebacker jugando en un partido que es una paliza, porque tienes un mazo sobre de ti 30 veces en la segunda mitad”, comenta Thomas. “Eso te pasa factura en el cuerpo, sobre tu salud en general, sobre tu carrera. Y no es muy divertido”.

Un roster minimizado también puede afectar el desarrollo de un jugador, particularmente al quarterback. Eso es algo que Chris Palmer vio de primera mano con Tim Couch y con David Carr, selecciones de 1ª ronda en equipos de expansión en Cleveland y en Houston.

La carrera de Couch se vio recortado por los golpes que recibió y Carr fue capturado 76 veces en su año de novato, un récord de la NFL.

¿Sus carreras hubieran terminado diferente de no haber estado en rosters de expansión? “Muy en el fondo lo creo, porque esos dos muchachos eran muy talentosos”, dice Palmer.

Los Delfines no dudarán en buscar linieros, pero otra realidad histórica de perder es que puede que tengas que gastar demás para que vengan jugadores.

Domonique Foxworth, un cornerback retirado de la NFL y expresidente de la asociación de jugadores, cuestionó la ética de la estrategia de los Dolphins en ESPN, llamándola “moralmente censurable”. No sólo en el punto de vista de seguridad, sino también en la responsabilidad del empleador de poner a los empleados en una posición para tener éxito.

“Todos están hablando, ¿esto va a funcionar?” explicó más tarde Foxworth en una conversación telefónica con Sports Illustrated. “Nadie está hablando sobre el hecho de que está jodid….mente mal, y hay costos. Normalmente, la gente que paga los costos debería ser la gente que se beneficia. Pero en este caso, los jugadores están pagando el precio más alto y ellos no van a ser los que se beneficien”.

Para reforzar el punto de Foxworth, 24 de los 53 jugadores en el roster del día inaugural de 2016 en Cleveland, ya no están en la NFL, incluyendo 6 de los 22 titulares de la ofensiva y de la defensiva. Tampoco el head coach, Hue Jackson, y el gerente general, Sashi Brown. Sólo 5 jugadores de esa temporada siguen en Cleveland.

Dice Kevin Zeitler, quien llegó a los Browns para la temporada 2017 de cero victorias y quien fue negociado a New York Giants esta primavera, “no importa nada, los jugadores ese año, ése es tu curriculum, fuiste parte de un equipo 0-16. En la parte que estés de tu carrera, no vas a ser visto de la misma forma, un simple hecho”.

Los aficionados también lo critican. Rhonda Sibilia y su pareja, Bill Prouty, han tenido boletos para toda la temporada durante más de una década. Pero este año, por vez primera, están pensando en ofrecerlos.

Hay varias razones: el centro de tenis que quitó espacio para las fiestas previas al juego en los estacionamientos del estadio, los boletos digitales y, claro, perder. Recuerda el fallido “Suck for Luck” en la campaña 2011, al grado que tienen más confianza y fe en la dirección de Miami Marlins en béisbol.

“Sería bueno tener la mitad de la diversión dentro del estadio de la que se tiene afuera”, comenta Sibilia. “Está amenazando no renovar sus boletos, pero yo me divierto tanto aquí”.

¿Cuánto tienen que esperar? Los Dolphins han sido cuidadosos no ponerse tiempos. Por ejemplo, Cleveland esperó hasta el segundo año para reclutar un quarterback en el Draft, dejando pasar a Carson Wentz, Jared Goff, Patrick Mahomes y Deshaun Watson (2 veces); eso requirió 2 temporadas perdedoras, y terminaron llevándose a Baker Mayfield.

Para Miami, pueden llevarse a Tua Tagovailoa de Alabama en la 1ª ronda global en 2020 para confirmar el lema “Tank for Tua”. También está Justin Herbert de Oregon. O si prefieren esperar como los Browns, se espera que Trevor Lawrence de Clemson se lleve los titulares en el NFL Draft 2021.

Considerando lo profundo de lo roto de este roster, es difícil decir con certidumbre cómo serán los próximos años.

Miami tiene el equipo más joven en la liga con un combinado de 26 jugadores en su 1ª o 2ª temporadas, 35 jugadores si agregamos la 3ª temporada.

La estructura del poder en los Delfines es clara, Flores le reporta a Grier, quien a su vez le reporta a Ross. Cabe destacar, que Flores fue el único head coach que fue contratado este año en la NFL cuyo contrato está totalmente garantizado por 5 años, en lugar de 4 con una opción de un 5º año. Pero en el tiempo de Ross como dueño de los Miami Dolphins, ningún head coach ha terminado su 4ª temporada al frente, y eso incluye el fiasco cuando intentó convencer y contratar a Jim Harbaugh cuando todavía estaba Tony Sparano contratado.

Cuando un reportero le pregunto a Ballage ¿cuál era el mensaje para los aficionados?, su frustración creció. “No se trata de los fans”, respondió el corredor. “Se trata de nosotros. Ellos no hacen una jugada los domingos. Así que, no, no tengo ningún mensaje para los fans”.

Del otro lado del vestidor, la selección de 1ª ronda de este año, el tackle defensivo Christian Wilkins, quien estuvo en Clemson y tuvo marca de 55-4 con 2 campeonatos nacionales, dijo que está manteniendo el ánimo en alto porque ama el fútbol americano, mientras que Baker, en su tercera temporada con el equipo y recuperándose en su casillero de la cuota del partido, dijo que no importa, necesitan mantenerse juntos.

“Todo lo que sé es que me pagan por hacer un trabajo. Así que, cuando estoy ahí, doy todo lo que tengo”, enfatiza Baker. “Quien sea que esté ahí conmigo, espero lo mismo. Si alguien se preocupa por el futuro, yo tengo mi mente en el ahora. Espero estar en el futuro”.

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