GILDARDO FIGUEROA
El fallecimiento de Bob Harlan este 5 de marzo, nos hace recordar todo lo que hizo por la franquicia más importante y más ganadora en la NFL, los Green Bay Packers.
Robert Ernest Harlan nació el 9 de septiembre de 1936 en Des Moines, Iowa, comenzó en los deportes en 1959 como director de información deportiva de la Universidad Marquette hasta 1965. Brincó al profesionalismo como director de relaciones comunitarias y públicas con los St. Louis Cardinals de la MLB de 1966 a 1971.
Fue entonces que llegó a los Empacadores como asistente del gerente general. En 1975 fue nombrado gerente general y en 1981 fue asistente del presidente del equipo y en 1988 vicepresidente ejecutivo de administración.
En 1989 se convirtió en el presidente y CEO (Chief Executive Officer), lo cual sirvió para el renacimiento de una franquicia que había permanecido en la mediocridad en la era post-Vince Lombardi con destellos esporádicos.
Realista y visionario puede ser otra definición para Bob Harlan. Diagnosticó los problemas de la franquicia en una era moderna y en una población en un mercado pequeño.
Bob Harlan fue el 9º presidente de los Packers al ganar la elección entre todos los accionistas el 5 de junio de 1989 y permaneció en ese puesto hasta el 28 de enero de 2008 cuando decidió retirarse. Después de esa fecha, siguió siendo el presidente emérito de los Packers.
Harlan ofreció un liderazgo transformacional que le sirve para ser ampliamente considerado uno de los ejecutivos más influyentes en la historia del equipo por dos decisiones cruciales:
Contratación de Ron Wolf
En 1991, Harlan rompió con la tradición al contratar a Wolf como gerente general y otorgarle plena autonomía sobre las operaciones de fútbol americano. Esto condujo a la adquisición de Mike Holmgren y posteriormente la del quarterback de Salón de la Fama, Brett Favre, así como la firma de Reggie White, que llevó al 3er campeonato de Super Bowl XXXI en la historia de la franquicia.
En el campo, los Packers disfrutaron de un resurgimiento bajo la dirección de Harlan, logrando el mejor récord general de la NFL, 152-88, entre 1993 y 2007, y devolviendo el Trofeo Lombardi a Green Bay con una victoria en el Super Bowl.
Este exitoso período también incluyó 13 temporadas ganadoras, un logro impresionante en la era de la agencia libre y la mejor racha del equipo desde las décadas de 1930 y 1940.
Mike McCarthy lo definió con tener un liderazgo especial, tenía un Don Especial, confiaba en ti, era increíble frente a los medios y frente a la afición.
Ted Thompson solía llamarlo “El de la lengua de plata”. McCarthy agregó que entre todos los Packers hay un dicho: “Nadie puede decirlo como Bob”.
En 1991, los Packers tenían 9 derrotas en 11 juegos y no se veía por dónde salir de ese bache iniciado desde la partida de Lombardi. Harlan despidió a Tom Braatz como vicepresidente de operaciones. En una semana contrató a Ron Wolf como gerente general y le dio poder para tomar decisiones clave.
Wolf tenía experiencia en la NFL de 29 años, especialmente con Oakland/Los Angeles Raiders en un periodo que ganaro 3 Super Bowls. No pudo tener un mejor aprendizaje que de un verdadero visionario como Al Davis.
Wolf convenció al head coach más cotizado en ese momento, Mike Holmgren. Y juntos tomaron la decisión, incluso contra los accionistas de los Empacadores, de “jugársela” con un quarterback reserva de los Atlanta Falcons llamado Brett Favre.
El propio Wolf definió a Harlan como un hombre de palabra, ya que le dijo que le daría total autoridad para la toma de decisiones y cumplió. Harlan, no sólo no interfirió en las decisiones de Wolf, sino que lo defendió ante propios y extraños.
Los Empacadores ganaron el Super Bowl XXXI y estuvieron cerca de otro en la edición XXXII, lograron 13 temporadas ganadores en 16 años, entre 1992 y 2007.
Además, se le puede acreditar el título del Super Bowl XLV ya que dejó todo armado y funcionando como reloj suizo.
Green Bay tiene 25 apariciones en playoffs en las últimos 34 temporadas bajo el estilo de Harlan, el cual ya ha sido replicado en Seattle Seahawks y todo indica que así será también en los Miami Dolphins, haciendo que los Packers sean considerados como una Franquicia Modelo en el football moderno.
El excomisionado de la NFL, Paul Tagliabue dijo: “La gente mira a Green Bay y se pregunta: ¿Cuál es la fórmula allí? Lo han hecho con clase, con un enfoque en el juego y en la afición”.
Reurbanización del Lambeau Field
Lideró la renovación de 295 millones de dólares del Lambeau Field, completada en 2003, que aseguró la viabilidad financiera del equipo a largo plazo.
Harlan tomó 2 decisiones clave en el aspecto de negocio de los Packers: 1) dejar de tener partidos en Milwaukee en 1994 para jugar todos los encuentros en casa, Lambeau Field, y 2) liderar a todos los dueños de la NFL en 1997 para que se aprobara la primera venta de acciones de la franquicia desde 1950, la cual recaudó 24 millones de dólares.
Este segundo punto, representó revivir a Lambeau Field antes de que se hiciera obsoleto económicamente, así como físicamente.
Muchos atribuyen ese movimiento como el clave para que los Packers no se fueran a la ruina financiera y salvar así la franquicia más emblemática en la historia de la NFL. Y quizá, que una sola persona adquiriera el equipo en lugar de mantener una inversión colectiva entre todos los habitantes de Green Bay.
Harlan también puso fin a la tradición de 62 años de jugar los partidos en casa en Milwaukee, trasladando todos los partidos permanentemente a Green Bay para centralizar las operaciones.
Su vida personal
Harlan y su esposa, Madeline, estuvieron profundamente involucrados en la comunidad de Green Bay a lo largo de los años, formando parte de numerosas juntas directivas y dedicando su tiempo a diversas causas benéficas. Ambos recibieron múltiples honores, tanto a nivel local como estatal, incluyendo el de Bob, que fue homenajeado tres veces por su alma máter, la Universidad de Marquette, en 1997.
En cuanto a filantropía, junto con su esposa, Madeline, creó el Fondo Humanitario Madeline y Robert Harlan para ayudar a pacientes con cáncer con gastos no médicos.
En 2007, Harlan escribió su autobiografía, Green and Golden Moments: Bob Harlan and the Green Bay Packers.
Desde pequeño, Harlan siempre tuvo interés en los Packers. A los 17 años ganó un campeonato de golf. Periodista de carrera y fue parte del ejército de Estados Unidos durante 6 meses.
Uno de sus hijos, Kevin Harlan, es uno de los mejores narradores de la NFL en televisión, trabaja para CBS Sports.
Harlan ha recibido varios honores en Green Bay y en Wisconsin. Fue incluido en el Salón de la Fama de los Green Bay Packers en 2004 y en el Salón de la Fama Atlético de Wisconsin en 2008. Falta el Salón de la Fama del Fútbol Americano Profesional.
