NEW YORK, New York, 25 de agosto de 2026 (NBC Sports).- Puede que la NFL no esté interesada en hacer negocios con el “New York Times”, después de todo.
Mientras la liga y “The Athletic” (propiedad del “Times” y operado por éste) negocian una posible alianza de contenidos que generaría un claro conflicto de intereses para el periódico, el “Times” ha hecho valer su independencia —por ahora intacta— publicando y difundiendo ampliamente varios artículos que subrayan aún más los riesgos para la salud a largo plazo de jugar al fútbol americano profesional.
Según informa John Branch, del “Times”, un nuevo estudio de la revista “The BMJ” (The British Medical Journal) revela que al menos el 24,5 % de todos los exjugadores de la NFL fallecidos entre 2016 y 2021 padecían encefalopatía traumática crónica (CTE, por sus siglas en inglés).
De los 878 jugadores que fallecieron durante ese periodo, al menos 215 padecían CTE.
En cuanto a los 663 restantes, 643 no se analizaron sus cerebros para detectar la presencia de dicha enfermedad, lo que significa que el porcentaje real podría ser mucho mayor.
En conclusión, el 91.4% (215 de 235) de los cerebros estudiados para descubrir CTE, sí lo padecían.
En otro artículo, Branch plantea una pregunta concreta: ¿por qué no ha intervenido la Administración de Seguridad y Salud Ocupacional (OSHA, por sus siglas en inglés)? “No creo que esto se tolerara en ninguna otra industria”, declaró a Branch Doug Parker, exdirector de la OSHA.
Otro exdirector de la OSHA, David Michaels, calificó la tasa de CTE de “sorprendentemente alta”.
Otro antiguo funcionario de la agencia la describió como “apocalípticamente alta” y añadió: “Nunca vemos situaciones tan graves”.
La actual dirección de la OSHA declaró lo siguiente: “En la mayoría de los casos, la OSHA no toma medidas coercitivas en relación con los deportistas profesionales”.
El artículo que presenta los resultados del estudio incluye comentarios de la NFL y de la NFLPA (Asociación de Jugadores de la NFL).
“La NFL se esfuerza continuamente por hacer que el fútbol americano sea más seguro, incluso mediante la implementación de estrategias para reducir las conmociones cerebrales y los impactos en la cabeza”, afirmó la liga en un comunicado. “La NFL mantiene su compromiso de garantizar que la comunidad de la liga tenga acceso a un conjunto sólido —y en expansión— de recursos para mejorar su bienestar físico y mental”.
La NFLPA declaró que el nuevo estudio “es un recordatorio aleccionador de que el fútbol americano conlleva riesgos reales, y que dichos riesgos pueden tener consecuencias duraderas para los jugadores y sus familias”, y añadió que “los hallazgos deberían servir como un llamado a la acción para todo el ecosistema de este deporte”.
Todavía no está claro qué implica exactamente padecer CTE. Pero, obviamente, es mejor no tenerla que tenerla.
Por ahora, la única forma de diagnosticar la CTE es tras la muerte.
Sobre el deporte se cierne la inevitabilidad de que alguien desarrolle una prueba fiable para diagnosticar la CTE en pacientes vivos. Pacientes que aún juegan al fútbol americano. Pacientes que, al enterarse de que se encuentran en una etapa temprana de la enfermedad, podrían decidir abruptamente abandonar el deporte.
Si eso llegara a ocurrir, el impacto sería comparable al de la retirada prematura de Chris Borland, pero multiplicado quizá por 100; o por 1,000.
Es probable que reduzca las tasas de participación en los niveles inferiores del deporte, lo que inevitablemente restará del grupo de jóvenes jugadores a algunos de aquellos que, con el tiempo, habrían desarrollado y demostrado un talento de nivel NFL.
Aunque este último estudio no tendrá tal impacto, sirve como recordatorio del posible tsunami que podría avecinarse para este deporte.
Si los jugadores llegan a disponer de un método para saber que ya padecen CTE, es posible que la oferta de atletas de alto nivel —que actualmente supera con creces la demanda— acabe siendo insuficiente para cubrirla.
Según el estudio de referencia más amplio publicado en el Journal of the American Medical Association (JAMA) por el grupo de investigación de la Universidad de Boston, se encontraron signos de Encefalopatía Traumática Crónica (CTE) en el 91 % de los cerebros analizados (48 de 53) de exjugadores de fútbol americano a nivel universitario (NCAA).
El porcentaje estimado de encefalopatía traumática crónica (CTE) en personas que jugaron fútbol americano únicamente hasta el nivel de preparatoria (high school) es del 21%, de acuerdo con el histórico estudio de la Universidad de Boston.
Un estudio científico reciente muestra que el 68% de los exjugadores de rugby evaluados post mortem padecían encefalopatía traumática crónica (CTE), publicado por la Concussion and CTE Foundation. Riesgo por año: El riesgo de desarrollar CTE aumenta un 14% por cada año adicional que se practica este deporte.
