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Al final la Peytonmanía se trató de dinero


¿Quién diría? Al final todo se redujo a dinero. Todo lo que se habló y todo lo que se dijo acerca de que Peyton Manning buscaría la mejor situación, no tenía que ver con ganar un Super Tazón, sino con asegurar la mayor cantidad de dólares en su cartera y para su futuro.

Claro, Manning es un jugador profesional y como profesional le interesa ganar dinero por hacer su trabajo. Todavía no se han dado a conocer las cifras oficiales, pero es probable un salario anual alrededor de los 20 millones de dólares por cinco años con unos 50-60 millones garantizados, con alguna cláusula de excepción por alguna recaída de la lesión en el cuello. Pero el fútbol americano no dejar de ser un jueguito y al parecer a Peyton ya no le divierte jugarlo, sino que se ha convertido en algo que hace para recibir su raya semanal.

Denver tiene alrededor de 40 millones de dólares libres en el tope salarial, no sólo para firmar a Manning, sino para comprarle algunos juguetitos para divertirse.

Así que las órdenes y regaños a sus compañeros de equipo, algunos desplantes con entrenadores y excesiva seriedad que cae en lo antipático por parte de Manning, se mudan de Indianapolis a Denver. Realmente es increíble que haya elegido a los Broncos por encima de dos equipos mucho más sólidos y que, con su posible llegada, de inmediato hubieran sido contendientes en sus respectivas conferencias como los Titanes de Tennessee en la AFC y los 49s de San Francisco en la NFC.

Si los 49s hubieran tenido a Peyton en la final de conferencia ante los Gigantes en enero pasado, estoy seguro que hubieran ganado sin problema. Al menos Manning hubiera completado entre 10 y 15 pases con sus receptores abiertos y eso hubiera sido suficiente. En el Super Tazón, hubiera destrozado a la defensiva de los Patriotas. Claro, estamos hablando sobre suposiciones, pero tampoco dejo de imaginarme a Peyton con Chris Johnson como su corredor en Tennessee y combinándose con Kenny Britt atrapando pases.

Estoy de acuerdo en que Denver se coronó en la División Oeste de la Americana la temporada que recién acabó, pero con marca de 8-8 en un sector con equipos mediocres, con problemas de lesiones o de cambios de entrenador como Oakland, San Diego y Kansas City. No es un gran mérito y vimos lo que les hizo Nueva Inglaterra en los playoffs una semana después de lograr un sufrido triunfo en casa ante un hospital llamado Pittsburgh.

Por supuesto que Manning representa entre tres y cuatro victorias por campaña, eso significa que los Broncos terminarían 11-5 o 12-4 (cuando menos), y eso dependiendo qué talento pueda ponerle alrededor el vicepresidente de operaciones de fútbol americano John Elway. Seguro veremos a dos amigos de Manning y también exjugadores de los Potros de Indianapolis, el centro Jeff Saturday y el ala cerrada Dallas Clark, firmar en Denver en próximos días.

Por el momento tiene un corredor veterano y mermado con lesiones en Willis McGahee y cuenta con un par de receptores abiertos muy jóvenes que están creciendo como Demaryus Thomas y Eric Decker. Los Broncos cuentan con una defensiva joven y en ascenso, muy aceptable con figuras como Elvis Dumervil, Von Miller y Champ Bailey, con una o dos adiciones, puede dar el brinco a una estelar.

Todos criticamos a Brett Favre por ser egoísta durante los últimos años de su carrera, pero Manning tiene la arrogancia (algunos lo llaman confianza en sí mismo) de ser un “freak” del control y eso implica controlar todas las situaciones, sin importar de qué tipo o a qué costo.

Afortunadamente ya terminó todo este desgastante proceso que dejó secuelas en varios equipos de la NFL como Miami, San Francisco, Tennessee y Arizona, especialmente dejó mal parados o en situaciones difíciles a personas como Steve Ross (dueño de los Delfines) y Jeff Ireland (gerente general de Miami), Alex Smith (todavía pasador de los 49s), Matt Hasselbeck y Jake Locker (QBs de los Titanes) y Kevin Kolb (de los Cardenales). Todos estos equipos tendrán una gran labor por delante para mejorar sus relaciones humanas.

Y por supuesto está Tim Tebow en Denver. La “Tebowmanía” ha terminado en la ciudad de la Milla Alta. Tebow es un fenómeno social, no deportivo. Manning es un fenómeno de fútbol americano. Pocos pueden estar por encima de Peyton y Tebow no es uno de ellos. Tebow ya está en el mercado como negociable. Pero ése es otro tema para después.

Finalmente, la llegada de Manning a Denver no significa automáticamente campeonatos. Por ejemplo, otros grandes no lo lograron: Johnny Unitas no pudo en San Diego después de una brillante carrera en Baltimore, Joe Namath no pudo con los Carneros después de los Jets, Joe Montana no pudo en Kansas City después de San Francisco y Brett Favre no pudo ni en Minnesota ni en Jets un año antes tras una larga carrera en Green Bay. Y ahí sí estamos hablando de jugadores del nivel de Peyton o quizá hasta mejores, especialmente Unitas y Montana.

Denver es una franquicia de mucha clase, desde el dueño Pat Bowlen, Elway, el entrenador en jefe John Fox, su director de prensa Jim Saccomano, las porristas, la mascota, el estadio, la ciudad y hasta los aficionados. Ganaron la carrera por Manning de forma decente y como decimos derecha. Y al parecer fue la primera opción de Peyton desde el principio. Ojalá toda esa clase se traduzca en más apariciones de Super Tazón para los Broncos y quizá algunos Trofeos Vince Lombardi más.

Éste es un deporte de conjunto y para ser campeón se necesita de talento, de química, de mantenerse sano y de suerte, son muchos factores que tienen que darse positivamente.

Por eso, al terminar esta columna, sólo me viene a la mente la frase célebre del Jedi Obi Wan Kenobi: “I don´t think so” (No lo creo).


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