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Nueva Orleans, en el ojo del huracán


Un nuevo escándalo surge en la NFL. Otra vez se genera en un equipo campeón. Una vez más presentado por el Comisionado Roger Goodell.

Todos sabemos que el fútbol americano no es un deporte de contacto, sino como lo definió Vince Lombardi: “El fútbol americano es un deporte de colisión”. Se trata de intimidación, de golpeo fuerte, de hacerlo más rápido y sobre todo ser más inteligente que el rival y hacerlo de acuerdo con las reglas. Nunca se trata de lastimar o de lesionar a nadie.

Éste parece no ser el caso de la defensiva de los Santos de Nueva Orleans entre 2009 y 2011, siendo entrenada por Greg Williams, quien actualmente tiene el cargo de coordinador defensivo en los Carneros de San Luis.

Nueva Orleans está en el ojo del huracán en esta ocasión y no es un fenómeno meteorológico como Katrina en 2005, sino un huracán con tintes de delito que está dañando la imagen de un equipo campeón recientemente y por lo tanto de la liga.

No es nuevo ver que la oficina del Comisionado esté investigando reportes sobre la integridad de este deporte y de la seguridad de los jugadores. De hecho, su administración se ha caracterizado por poner mano dura en todos los aspectos de la liga para proteger el “Escudo”. Goodell está haciendo lo que considera correcto, hacer una NFL más civilizada, más profesional y más atractiva para los aficionados. Y eso significa ir al fondo de casos tan delicados como éste.

Supuestamente, mejor dicho “presuntamente”, el linebacker Jonathan Vilma ofreció una recompensa de 10 mil dólares a cualquiera de sus compañeros que lesionara y sacara de un partido de playoffs a un mariscal de campo rival, que coincidió ser Brett Favre en el Juego de Campeonato de la Conferencia Nacional de la temporada 2009 y también coincide con haber ocurrido una semana después de que la defensiva de los Santos golpeó y maltrató a Kurt Warner de los Cardenales de Arizona en la ronda divisional. Ese año se coronaron los Santos en el Super Tazón XLIV.

Por si fuera poco, el año pasado hubo, al menos, un par de encuentros en que jugadores rivales acusaron a los defensivos de Nueva Orleans de jugar sucio y de tratar de lesionar a sus estrellas. Uno de ellos fue, quizá, el mejor corredor de la NFL en activo, Adrian Peterson de los Vikingos de Minnesota, quien señaló que en varias ocasiones fue golpeado en su tobillo izquierdo con ganas de lesionarlo más, ya que lo tenía lastimado de juegos previos.

Lo peor del caso es que el entrenador en jefe Sean Payton tenía conocimiento de esta investigación desde 2010 y no hizo nada para detener este programa de recompensas y se sospecha su participación o consentimiento de alguna forma, ya que una persona cercana a él y quien ha trabajado con él en varios proyectos, Mike Ornstein, un agente de mercadotecnia, es uno de los acusados de poner el dinero como recompensa al menos en dos ocasiones.

Se habla de que entre 22 y 27 jugadores de Nueva Orleans han sido involucrados o están siendo mencionados en todos estos reportes, así que no es algo de dos o tres personas como cuando se habló de esto entre algunos de los defensivos de los Cuervos de Baltimore que le pusieron precio por lesionar a varios jugadores de los Acereros de Pittsburgh como Willie Parker o Hines Ward hace algunos años.

Las reacciones no se hicieron esperar y muchos jugadores han minimizado esto y otros han señalado que es algo común que ocurre en toda la liga, aunque no precisamente para lesionar a alguien, sino hacen su cooperacha para los que logren más intercepciones, capturas o alguna jugada grande.

Incluso dos de los que se puede decir que resultaron afectados, Warner y Favre, lo aceptaron de alguna forma, aunque Warner señaló que no lo tomaría muy bien que digamos si es que había dinero de por medio a pesar de que el golpe que recibió lo considera totalmente legal y hasta un descuido de su parte.

También hubo reacciones de molestia y de que esto no se puede permitir. Pero hay todo tipo de gente en este mundo, la que está sana de la cabeza y la que no. Afortunadamente Williams se disculpó de inmediato y admitió esto, quizá no en la extensión de lo que se le acusa, pero prometió no volver a cometer el mismo error. Es bueno escuchar sus declaraciones, ya que también surgieron algunas reacciones de los Pieles Rojas de Washington, señalando situaciones semejantes cuando Williams fue el coordinador defensivo en esa franquicia.

Ahora, tenemos que esperar el nivel de sanción que aplicará el Comisionado Goodell. Para los tramposos Patriotas de Nueva Inglaterra en 2007 hubo multas al equipo, al entrenador Bill Belichick y sanciones de quitarles selecciones colegiales, concretamente una primera ronda.

Probablemente ocurra algo similar con los Santos, sólo que en este caso no parece que venga una multa contra el equipo, ya que el propietario Tom Benson no tenía conocimiento alguno de esto, pero eso no implica que no les quiten selecciones colegiales, vengan multas financieras a jugadores y quizá al entrenador Payton, con la posibilidad de algunas suspensiones, incluyendo a Williams ahora en San Luis.


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