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Bill Belichick siempre gana


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PAUSA DE LOS DOS MINUTOS por GILDARDO FIGUEROA.

4 de enero de 2018.

Hace dos meses todos se cuestionaron sobre la decisión de los Patriotas de Nueva Inglaterra de negociar a Jimmy Garoppolo por una segunda ronda a los 49s de San Francisco.

Nos hemos preguntado sobre las razones por las cuales Tom Brady ha estado jugando con miedo, cito el juego de Lunes por la Noche contra los Delfines de Miami, cuando se dejó caer en repetidas ocasiones antes de ser apresurado en la bolsa de protección.

También creo que pasó un poco desapercibido ante la mayoría de la NFL el asunto del preparador físico personal de Brady, Alex Guerrero, su amigo, compadre y socio en “TB12 Method”, a quien Bill Belichick le quitó todas las acreditaciones para estar dentro de las instalaciones de los Pats.

Además, el hecho de que Belichick ya quería darle su tiempo de titular a Garoppolo por encima de Brady y la forma en que intervino el líder supremo en Patriotville, Robert Kraft, para defender a su muchacho Brady a capa y a espada por encima de lo que fuera.

Que Giselle Bündchen, esposa de Brady, haya hecho declaraciones de que Brady sufrió conmociones cerebrales durante la temporada pasada y que los Pats nunca lo pusieron en la lista de lesionados o que ni siquiera lo reportaron, y su insinuación de que el mejor quarterback en la historia se retire y se dedique a su familia.

El hecho es que dentro de todo este meollo ha quedado Bill Belichick. El Canciller del Dark Side de la NFL, aquel entrenador que fue multado por el “Cámara-gate” o “Spy-gate”, aquel que es tachado de tramposo “Beli-cheat”, aquel que se hace odiar por los periodistas y los medios de comunicación con sus respuestas en monosílabos y tajantes, aquel arrogante viejillo gruñón que se ha convertido en uno de los mejores entrenadores de todos los tiempos, aquel que tiene cinco anillos de Super Bowl en un periodo de 16 años.

En ese caso, todo Canciller se encuentra con su Luke Skywalker, o todo Darth Vader se topa con su consciencia. Quizá ya le llegó su momento a Bill Belichick.

Tengo la impresión que el entrenador de los Patriotas ya está cansado y agotado. Tanto criticar, tanto malvibrar, tanto competir, le ha quitado su propia esencia.

Un imperio sólo tiene una forma de extinguirse, y es desde adentro.

Justamente eso le está ocurriendo a los Patriotas de Nueva Inglaterra. En el momento en que Kraft interfirió en el trabajo de Belichick, se rompió ese hilo delgado que sostenía a este imperio.

Hay que reconocer algo, Belichick le construyó su imperio a Kraft. Convirtió una franquicia promedio en una de élite de la liga. Pero siempre lo hizo en la Forma Belichick. Nadie debe creer el “Patriot Way”. Es claro que el “Patriot Way” es el “Belichick Way”. Lo implementó en Cleveland, lo han implementado sus discípulos y siempre ha dado resultado. Así que no es algo de los Patriotas, es algo de Belichick. Nos guste o no nos guste.

En el momento que Belichick se sintió menospreciado, humillado y hasta ultrajado por Kraft, lo cual ocurrió días antes de la negociación de Garoppolo a los 49s, su misión cambió de rumbo por completo. En lugar de pensar en su sexto campeonato, comenzó a desmembrar a los “Pats”.

Obvio, su primera acción fue regalar a Jimmy G por una segunda ronda del Draft. Garoppolo era su futuro y prácticamente su presente ante la vejez (deportiva) de Brady. Digamos que era su garantía de prevalecer en la cima de la liga.

Por otras razones, antes de la temporada, los Pats habían negociado a su tercer quarterback Jacoby Brissett a Indianapolis.

En semanas recientes, Belichick ha permitido a otros equipos platicar con sus dos coordinadores, Josh McDaniels (ofensivo) y Matt Patricia (defensivo), para negociar o recibir ofertas para convertirse en futuros entrenadores en jefe en otros equipos.

Esta situación lleva ya dos meses en Patriot Place, y quizá la muestra más clara de la tensión y enojo reprimido que se vive en Foxborough, Massachussets, fue el día que Brady le gritoneó a McDaniels en un partido en Buffalo, en el cual hasta le dijo “Fuck you”.

Quiero proyectar un escenario aquí.

McDaniels y Patricia se contratan con algún equipo como entrenadores en jefe, prácticamente Garoppolo ya tiene su contrato a largo plazo con San Frnacisco donde será el quarterback franquicia, entonces ¿qué le queda a Kraft y a los Patriotas?

Obvio, el golpe maestro de Belichick será retirarse al concluir la temporada para Nueva Inglaterra o firmar con algún otro equipo como vicepresidente de operaciones o simplemente irse a su casa un año sabático o dos y luego regresar con más bríos.

Los Patriotas se quedarían con un quarterback de 41 años de edad, aunque sea el mejor de todos los tiempos no deja de ser un “viejito”, sin un pasador capaz como reserva, además de poco talento a su alrededor encabezado sólo por un inconsistente y frágil veterano Rob Gronkowski, un equipo sin la base de entrenadores y quizá varios asistentes partiendo con McDaniels y con Patricia a otras franquicias.

Eso sería el fin de la Dinastía de Patriotas. La cual es esperada urgentemente por 31 equipos de la liga. No fue el “Spy-gate” o el “Deflate-gate”, no fueron los Gigantes de Nueva York, no fue alguna lesión de Brady, no fue Peyton Manning, mucho menos Roger Goodell.

El propio ingeniero, arquitecto y diseñador de esta dinastía (Bill Belichick) sería el especialista en explosivos para derrumbar ese majestuoso palacio llamado Patriotas de Nueva Inglaterra.

Ahora, también es bien cierto, que Belichick sin Brady, no lograría un campeonato. Le ocurriría algo similar a cuando Jerry Jones y Jimmy Johnson se separaron y ninguno pudo hacer gran cosa sin el otro.

Analizando lo que ha ocurrido y que la potencial reunión entre estos tres líderes de los Pats (Kraft, Belichick y Brady) no se dio al concluir la temporada regular, es muy probable que ocurra cuando Nueva Inglaterra quede eliminado o gane el Super Bowl. Aún así, y conociendo a Belichick, quien alguna vez duró solamente un día en el puesto de entrenador en jefe de los Jets de Nueva York, yo creo que “Colorín Colorado, esta dinastía se ha acabado”.

Y no veo a los Pats siendo campeones, y muy probable venga una eliminación en playoffs, más pronto de lo que podemos imaginar. Ya perdieron con Kansas City y también los evidenció Miami en diciembre durante la temporada regular, y no hay que olvidar que corrieron con suerte y debieron perder en Pittsburgh y ya no lucen imbatibles ni en casa.

Lo único bueno de todo esto, es que en un lapso no superior a cinco semanas, sabremos el desenlace de esta telenovela, y cualquiera que sea, trascenderá más allá de los Patriotas de Nueva Inglaterra. Tendrá repercusiones en toda la NFL y terminará una era, oscura para muchos, brillante para unos cuantos, pero sin duda, una que pasará a la historia como la Era de Tom Brady, el único que le pudo ganar una batalla importante a Bill Belichick, pero nunca la guerra, porque al final siempre gana Belichick.

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Las opiniones expresadas en esta columna son exclusivas del autor.

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