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Jones es el verdadero responsable en Dallas


2017 Dal DMN Jerry Jones 3

PAUSA DE LOS DOS MINUTOS por GILDARDO FIGUEROA.

25 de diciembre de 2017.

Parece que las cosas no cambian en el Mundo de Jerry Jones. Después de 15 partidos, llega la segunda quincena de diciembre y los Vaqueros de Dallas se quedan en la orilla o se van eliminados.

Éste es el momento en que los fans, los medios, y quizá hasta los mismos jugadores comienzan a repartir culpas, o para que no suene tan radical, digamos responsabilidades.

En el área del Norte de Texas, quieren cambios en el cuerpo de entrenadores, empezando por Jason Garrett, y acto seguido, sus coordinadores, el ofensivo Scott Linehan y el defensivo Rod Marinelli.

Personalmente creo que tienen el staff perfecto para triunfar y no sería conveniente hacer cambios por decisiones propias. Vamos, sería muy distinto que Marinelli diga que se retira como entrenador porque sabemos que es una persona grande de edad y quizá sus años de fuerza física y resistencia ya han quedado atrás.

Hablando de talento, sin duda, necesitan a borbotones a la defensiva. El ataque está establecido y es cuestión de encontrar el remplazo de Jason Witten y encontrar otro receptor estelar del lado contrario a Dez Bryant. También hay que darle tiempo que se asiente su pasador de segundo año Dak Prescott. Y obvio, hay que ser pacientes y monitorear muy de cerca a Ezekiel Elliott, dentro y fuera del campo de juego, de entrenamiento y de estudio de los Vaqueros.

Ya se vio que sin “Zeke”, Dallas se vuelve predecible y Prescott está muy lejos todavía de poder echarse el equipo al hombro él solo.

Realmente la responsabilidad mayor a la decepción en “Big-D” se debe al caso Elliott. Cuando tu mejor jugador es suspendido y entra en conflicto con la liga, con jueces y con todo el mundo es una distracción.

Quizá, dándole el privilegio de la duda a Ezekiel, es totalmente inocente de lo que se le acusó en su momento. Lo cual es muy probable, ya que la policía no lo detuvo y no se pudieron levantar cargos en su contra por falta de evidencia. Aunque aquí entra el cuestionamiento de que se nos explique la razón por la cual la NFL lo suspende seis partidos, siendo que la investigación policial no encontró elementos para mandarlo a juicio.

Y eso es parte del enojo, molestia y orgullo de Elliott contra el señor Roger Goodell, comisionado de la NFL. En ese sentido, le damos toda la razón al jugador. El problema es que ocurrieron otros tres incidentes con “Zeke” en este 2017 que dejaron muchas dudas sembradas en la oficina de la liga en Park Avenue.

Elliott fue detenido por manejar a muy altas velocidades en un auto deportivo, si bien no quedó cierto si estaba bajo la influencia del alcohol, es suficiente para mostrar un comportamiento rebelde e irresponsable por parte de una persona. El día de San Patricio se propasó con una mujer que lo acompañaba en una fiesta, al bajarle la blusa en un acto de poca educación y de respeto. Y poco antes del inicio de la pretemporada, le fracturó la nariz a una persona en un bar de Dallas, lo cual “milagrosamente” no pasó a mayores, siendo que un principio todos los presentes lo habían señalado y reconocido, y al día siguiente o dos días después, nadie levantó cargos en su contra y el señor Jones comentó que habló con la policía de Dallas para conocer sobre el asunto.

No creemos en las teorías de conspiración, pero aquí hubo algo muy raro.

Para finales de agosto, previo al arranque de la campaña, viene la sanción de Goodell y la confirmación en la apelación al poco tiempo, luego se fueron a instancias superiores en tribunales locales y hasta los federales. Finalmente después de un largo proceso, Elliott bajó la guardia y dijo “ya no más”, y aceptó la sanción.

Los Vaqueros se fueron 3-3 en los partidos que se perdió Zeke, cayendo en sus tres primeros, que siendo realistas eran partidos que incluso con este fenomenal corredor, era factible que perdieran ante Atlanta, Philadelphia y LA Cargadores, y luego ganaron tres que la probabilidad indicaba ganarían de cualquier forma sobre Washington, NY Gigantes y Oakland.

Así que en el estricto sentido de la palabra, la ausencia de Elliott no afectó realmente a Dallas. Probablemente lo que tuvo muy distraídos a los Vaqueros fue la actitud de su dueño en la cual estuvo con la espada desenvainada y dispuesto a demandar a Goodell, a otros dueños y a la liga por este mismo asunto, en el cual la liga comenzó a esparcir el rumor de que con base en los estatutos de propietarios, el señor Jones podía hasta perder la franquicia.

Si a todo esto le agregamos la gran temporada de las Águilas de Philadelphia y de muchos otros equipos nuevos en la Conferencia Nacional como Minnesota y los Carneros, junto con tres equipos que cada año son contendientes como Nueva Orleans, Carolina y Atlanta, la situación no era muy prometedora para los Cowboys.

En la misma División Este, los Gigantes es la decepción del año, y se veía venir la baja de juego de Washington al perder tanto talento alrededor de Kirk Cousins. Nadie se hubiera imaginado que Green Bay perdiera a Aaron Rodgers tanto tiempo y que le afectara tanto y que Seattle se convertiría en un ataque de un solo hombre, Russell Wilson, y hasta que Detroit estuviera por ahí peleando los últimos lugares de la postemporada.

Sin duda no fue el año de los Vaqueros, el 2017 deja un mal sabor de boca. Servirá de aprendizaje para un joven jugador como Elliott y la forma en que debe comportarse fuera de su empleo. También servirá de lección para Prescott y darse cuenta que tiene mucho trabajo por delante. Bryant necesita ubicarse, y el señor Jones, en su versión gerente general de Dallas, tiene que surtir de talento a la defensiva urgentemente, especialmente en la secundaria.

Esta campaña fue toda una lección para los “Boys”, pero si analizamos su historia en la era Jones, prácticamente es la misma, año tras año, y no se la aprenden. Ya son 32 años desde el último campeonato de esta franquicia, es momento de enderezar el rumbo y salirse de estas tormentas de relaciones públicas, legales y mediáticas que le encantan a Jerry Jones.

Mientras siga Jones dirigiendo al equipo, y que lo siga haciendo de la misma manera, no se puede esperar un resultado distinto.

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Las opiniones expresadas en esta columna son exclusivas del autor.

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