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Focos rojos en Pittsburgh


2017 Pit PPG Ben Roethlisberger 4

PAUSA DE LOS DOS MINUTOS por GILDARDO FIGUEROA.

10 de octubre de 2017.

No es el hecho de que los Acereros de Pittsburgh hayan perdido en Chicago hace un par de semanas en tiempo extra. Tampoco el que los Jaguares de Jacksonville los hayan humillado el pasado domingo en su propia casa, el Heinz Field.

Lo más grave fueron las declaraciones de su máximo líder y figura de los últimos 14 años, su quarterback Ben Roethlisberger, después de haber sido interceptado en cinco ocasiones por la defensiva de los jóvenes Jaguares, siendo que dos de ellas se las devolvieron para touchdown y Pittsburgh perdió 30-9 delante de su público en la ciudad de los Tres Ríos.

Todavía en el vestidor y rodeado de reporteros locales, a las preguntas incisivas sobre si está haciendo algo diferente, respondió “Big Ben”: “No lo creo, pero quizá sí. Quizá ya no lo tengo más. No estoy jugando lo suficientemente bien”.

La pregunta que habría que hacerle a Roethlisberger es: ¿Qué es lo que ya no tienes más? ¿Talento? ¿Deseo? ¿Ganas? ¿Corazón?

El asunto no es que haya sido interceptado cinco veces, o que los Acereros hayan perdido dos de sus últimos tres partidos, o la declaración de criticar a Antonio Brown la semana pasada al decir que “su actitud no ayuda al equipo”, sino la actitud y el tipo de respuestas de Roethlisberger en estos momentos críticos y en especial meses después de que dijo en un programa de radio que valoraría su estado de salud, su situación familiar para evaluar un potencial retiro.

Quizá fue un karma instantáneo, tras haber lanzado debajo del autobús a su amigo superestrella Antonio Brown, que la defensiva secundaria de Jacksonville lo dejó totalmente destrozado con el peor juego de su carrera, y quizá mientras se bañaba contempló más su futuro dentro del fútbol americano que en febrero pasado.

También le preguntaron si tenía dudas sobre juego, a lo que el número 7 de Pittsburgh contestó: “No. Si ha habido alguien en este cuarto que ha dudado alguna vez, probablemente ya no está aquí. ¿Entiendes lo que estoy diciendo? Los deportistas profesionales no deberían dudar”.

Pero cuando se incluye la palabra “debería”, no es sinónimo de una realidad. Es un hecho que “Big Ben” está dudando de su desempeño semana a semana y sabe bien que es su última oportunidad para regresar al Super Bowl.

“Algunas veces el balón rebota de esa forma. Cuando juegas por mucho tiempo este deporte, vas a tener este tipo de partidos”, agregó Roethlisberger. Lo cual es muy cierto, y más en una liga tan competitiva como es la NFL.

“La edad. Es tan sólo, son 14 años, eso es mucho tiempo. Creo que la expectativa de promedio de vida en la NFL es de 3 años, 3.5 años quizá. Es tan sólo ver a mis hijos crecer fuera de temporada, y una vez que inicia la campaña te quita tanto tiempo”, comentó el dos veces campeón de Super Bowl hace unos cuatro meses al periódico Pittsburgh Post-Gazette.

El aspecto físico no será el problema, a pesar del desgaste y tantas lesiones en la carrera de 14 años de Roethlisberger, sino el aspecto motivacional y psicológico una vez que abrió la Caja de Pandora al hablar de retiro.

Muy bien dicen los viejos sabios del deporte: “Si tienes dudas de seguir haciendo lo que te gusta o lo que has hecho durante tanto tiempo, la respuesta es muy simple: ya no lo hagas”. El corazón de Roethlisberger está en casa con sus hijos, la pasión y la emoción de los domingos ya no es lo más importante en su vida.

Es tan simple, si hablas de retiro, ya te retiraste.

Éste es el verdadero problema y son los focos rojos para los Acereros, el equipo que mucha gente espera pueda destronar a los Patriotas de Nueva Inglaterra como campeones de la Conferencia Americana y quizá, de paso, obtener su séptimo Trofeo Vince Lombardi.

Cuando el líder de tu equipo ya no está en la misma página que los demás, la confianza y la respuesta de sus compañeros no es la misma. Si a esto le agregamos que ya no cuenta con una defensiva tan talentosa como en sus mejores años con nombres como Troy Polamalu, Ike Taylor, Clark Haggans, Brett Keisel, Casey Hampton, LaMarr Woodley y Ryan Clark, a pesar de contar con estrellas muy jóvenes como Bud DuPree, Ryan Shazier y T.J. Watt.

El martes tanto “Big Ben” como el entrenador en jefe Mike Tomlin salieron a realizar un control de daños en su programa de radio y en la conferencia del día respectivamente. Ambos dijeron que fue sólo una respuesta de una tarde decepcionante y no una ventana de lo que Roethlisberger siente en su interior.

Tomlin justificó diciendo que Roethlisberger es muy honesto y no dudará en decir a los medios lo que siente en el momento

En mis casi 25 años de cubrir la NFL periodísticamente, hasta las grandes leyendas pierden ese paso, parte de ese talento único, lo vi con Joe Montana, Dan Marino, Jerry Rice, Barry Sanders, Ray Lewis, Peyton Manning, ¿por qué no iba a ocurrirle algo así a Roethlisberger?

La motivación y la competitividad llegará un partido y se irá en otro, especialmente en la temporada de retiro, así es la vida, así es el deporte, así es la NFL.

Pero algo que no veo en “Big Ben” es el ritmo que tuvo hace unos años con dos partidos consecutivos con 6 touchdowns, esa química con su línea ofensiva a pesar de que no lo protegen lo suficiente, ese liderazgo que hace mejor a un Martavis Bryant, Mike Wallace o JuJu Smith-Schuster. Ese talento, ese algo que lo ha hecho especial, ya no está. Y diga lo que diga Mike Tomlin, lo sabe en el fondo y no puede hacer nada al respecto. Sólo trata de maquillar lo inevitable en Pittsburgh.

Faltan 11 partidos, y por lo menos dos más en postemporada, y cada domingo veremos incrementar el número de preguntas acerca del retiro, especialmente cuando venga una derrota acerera o lo que lamentablemente puede ocurrir nuevamente, otra actuación desastrosa para “Big Ben”.

El equipo ya no le va a responder de la misma forma y eso es lo grave del asunto. Aún así, los Acereros tienen mucho talento y los veremos brillar en repetidas ocasiones este 2017, lo que no creo es que le alcance a Pittsburgh con un Roethlisberger sin esa hambre de triunfo y sin el corazón por delante. Incluso hay riesgo serio de lesiones fuertes con esa energía que trae el quarterback.

Pero en un domingo cualquiera, todo puede cambiar y Roethlisberger puede recobrar ese espíritu y aura de invencibilidad que tuvo durante muchos años e irse por la puerta grande como su héroe de la infancia y juventud, John Elway, quien se retiró siendo campeón y MVP del Super Bowl.

Al tiempo.

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