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Carta abierta al mundo de la NFL


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PAUSA DE LOS DOS MINUTOS por GILDARDO FIGUEROA.

20 de marzo de 2017.

Hoy no escribiré algún análisis o comentario de un partido, equipo, jugador o historia, sino de un tema relativo a un hecho penoso que ocurrió en el Super Bowl LI, y al parecer había sido un acto recurrente, al menos los últimos tres años.

Esta columna va dirigida a todo el mundo de la NFL. La oficina en Nueva York, su representación en México, mis amigos periodistas en Estados Unidos, al gobierno del señor Donald Trump, a mis contactos en la gran mayoría de las franquicias de la NFL, a los medios de comunicación en México, a los aficionados mexicanos y a todos los involucrados en este deporte profesional que genera tantas pasiones.

En 24 años de cubrir la NFL de forma profesional he visto tantas cosas negativas que no me bastaría una simple columna para expresar todo lo vivido. He visto un mercado negro de acreditaciones de prensa para el Super Bowl, me ha tocado ver reporteros robarse cámaras y computadoras del centro de prensa, he saludado dirigentes de fútbol americano de México sentados en palcos de prensa sin escribir una sola palabra de estos partidos en el asiento de algún medio de comunicación mexicano, he conocido “analistas” que sólo viajan a traducir boletines de prensa y los mandan como propios a México, incluso me han tocado reporteros que mandan notas como Enviados Especiales estando en sus casas en nuestro país, obviamente hay muchos integrantes de la prensa que ni inglés hablan o no tienen el nivel para hacer una entrevista con algún protagonista, y así puedo seguir describiendo situaciones bizarras que valdrían la pena registrarlas en un libro de anécdotas.

Pero la noticia de este lunes 20 de marzo de 2017, me pegó en lo más profundo, tanto como ser humano como periodista deportivo mexicano.

Con una profunda tristeza, después de seis semanas de investigaciones, resulta que el jersey perdido de Tom Brady, el Jugador Más Valioso del Super Bowl y quien curiosamente es una de las personalidades deportivas más reconocidas en el mundo, apareció en nuestro país, en la casa de un directivo de un periódico mexicano. Y además apareció el jersey de Brady de hace un par de años y el casco del Jugador Más Valioso del Super Bowl 50, Von Miller, de los Broncos de Denver.

No sé si llorar o reír. Es una vergüenza como mexicano, como periodista. Todo por lo que muchos periodistas mexicanos hemos trabajado honestamente por casi un cuarto de siglo, todo lo que hemos luchado por conseguir entrevistas, por acreditarnos a juegos importantes, por prepararnos horas y horas, por lidiar con respuestas como “no tengo espacio en el palco de prensa” o “no te puedo acreditar porque tengo que darle prioridad a la prensa local”, por esperar a que un jugador se dé tiempo para hablar con los medios mexicanos, por ser pacientes, por respetar las reglas, por cumplir horarios de cierre de periódicos, por enviar la información escrita, en audio o en video, por pelearnos con muchos jefes, editores o directores de periódicos por ganar espacio en nuestros medios, por conseguir financiamiento para ir a cubrir el Super Bowl, o buscar patrocinios, todo eso lo echó abajo Mauricio Ortega, director del diario La Prensa con sus acciones criminales.

Sé que en Estados Unidos y en la NFL hay personas que sabrán diferenciar a esta persona de todos los que sí trabajamos y luchamos día a día por conseguir la nota, aprender y tratar de informar, entretener, educar y generar opinión con nuestra labor periodística.

Aquí aprovecho para aclarar que he visto muchas cosas positivas en la prensa mexicana. Muchas amistades, gente buena, honesta, decente, trabajadora, he aprendido de muchos de ellos, hemos tenido una competencia sana.

Me siento orgulloso de muchas amistades que he obtenido dentro de los equipos de la liga, en la misma oficina de la NFL, algunos jugadores y entrenadores, periodistas estadounidenses, gente del Salón de la Fama y demás, que compartimos la pasión por este deporte.

A todos ustedes en Estados Unidos, a quienes conozco desde hace muchos años, y sé que lo que escribiré a continuación ustedes ya lo saben muy bien: habemos muchos mexicanos decentes que seríamos los primeros en denunciar un hecho como éste en caso de verlo.

Las relaciones bilaterales México-Estados Unidos, llámense diplomáticas, sociales, económicas, migratorias o en este caso deportivas, están en crisis desde que el señor Donald Trump llegó a la presidencia de Estados Unidos hace un par de meses, incluso desde su campaña.

Espero que este hecho, no sea un detonador de represalias por parte de la NFL a los demás periodistas mexicanos que sí ejercemos nuestra profesión con ética, valores como la honestidad, la honradez y transparencia, pero principalmente con pasión por la NFL.

Estos valores no se obtienen en las universidades, se adquieren desde el núcleo familiar y son fomentados y desarrollados justamente cuando se practica el fútbol americano, el cual no permite mentiras, robo, traición, al final siempre se hace justicia.

A todos los que me han preguntado si conozco a Mauricio Ortega, lo dejo aquí claramente, y les digo que sí lo conozco, no es mi amigo, de hecho trabajamos para la misma editorial, sólo que el para el diario La Prensa y yo para el diario deportivo ESTO y hemos platicado esporádicamente en las instalaciones de la Organización Editorial Mexicana, pero hasta ahí nada más.

Mauricio Ortega y yo coincidimos un par de ocasiones la semana previa al Super Bowl en el centro de prensa en Houston, Texas, intercambiamos saludos y comentarios rápidamente, pero él no estaba asistiendo a las conferencias de prensa o eventos oficiales de prensa de la NFL. El día del juego no lo vi en el Estadio. Curiosamente habíamos coincidido en Super Bowls anteriores, y nunca me hubiera imaginado que él hiciera lo que hizo. Lamentable por donde se le va a esta situación.

De esta forma, recrimino de forma tajante estos actos de Mauricio Ortega, y solicito a la NFL que no vengan represalias contra la prensa mexicana y se entienda que fue un caso aislado.

Para finalizar, solamente me resta escribir, que me da vergüenza en estos momentos ser un periodista mexicano que cubre la NFL porque Mauricio Ortega nos ha dejado a todos los que habitualmente cubrimos la NFL muy mal parados y a los mexicanos como lo que se nos ha etiquetado injustamente por el señor Trump de criminales y “Bad Hombres”.

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Las opiniones expresadas en esta columna son exclusivas del autor.

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