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Los Jets estrellan su equipo y esperan iniciar reconstrucción en 2017


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FLORHAM PARK, Nueva Jersey, 7 de junio de 2017 (New York Times).- En cuestión de horas, el llamado Martes Sangriento, el proceso de reconstrucción de los Jets de Nueva York tomó una viraje hacia una nueva dirección.

No es común utilizar las palabras “tirar la temporada por la borda”, pero sin duda eso es lo que parece. David Harris y Eric Decker, quienes fueron informados que no son queridos en One Jets Drive, son jugadores sólidos que podrían ayudar a los Jets en 2017.

Pero ahora eso no importa. El equipo ahora está más preocupado con el 2018 que con otra cosa.

El plan de los Jets (si es que existe un plan) es buscar jugadores jóvenes, desarrollar su talento, y, de ser necesario, seleccionar un quarterback del futuro en el Draft 2018, sin importar su marca en 2017. Uno tenía el presentimiento de que se estaban moviendo en esa dirección basado en los cambios en marzo, pero estas últimas acciones lo confirman.

Un serio gerente general Mike Maccagnan, quien tuvo que pasar la noche explicando a los reporteros las explosivas noticias, tuvo que contestar preguntas sobre ese posible escenario. Su respuesta fue tibia.

“Eso es algo en lo que no estamos enfocados. Nuestro enfoque ahora mismo está en tomar decisiones que ayuden al equipo en el futuro”, dijo Maccagnan.

A mí esto me huele a que el dueño Woody Johnson está tratando de ahorrar dinero. Al soltar a Harris y a Decker, quien sería dejado en libertad o cambiado antes del final de la semana, Johnson se ahorrará 13.75 millones de dólares en nómina. Aparentemente ya llegó a la conclusión que el equipo será uno miserable esta campaña, así que; ¿por qué no ahorrar un poco de dinero en el proceso?

Por otro lado, el tema ahora es que Johnson ha puesto al entrenador Todd Bowles en una posición casi imposible. Es una cosa salir de un jugador entrado en años con un contrato prohibitivo (Darrelle Revis) o un jugador joven con mala actitud (Calvin Pryor), pero salir de dos veteranos probados es un asunto muy distinto.

Hay una línea fina entre reconstruir y derrumbarlo todo. Esto es derrumbar. Los propios Jets minan las oportunidades de éxito. Esto es una señal difícil para Bowles, quien seguramente se está sintiendo desesperado.

“No es como que están tomando decisiones sin consultarlo conmigo”, dijo Bowles, actuando como un buen soldado e insistiendo que fueron movimientos “institucionales”.

Examinemos lo que ocurrió, comenzando con Harris.

No hacía sentido alguno desde una perspectiva de futbol americano, y fue una manera terrible de tratar a un jugador leal y de clase que raramente se perdió un día de trabajo en 10 años y que nunca estuvo involucrado en problemas fuera del terreno de juego. Harris era uno de los jugadores favoritos de Bowles.

Primero que nada, los Jets no tienen un reemplazo obvio en el roster. Darron Lee y Demario Davis, que fueron readquiridos la semana pasada mediante un cambio, no son verdaderos linebackers. Bowles mencionó a Davis, Bruce Carter y Julian Stanford como candidatos para reemplazar a Harris. Hay que darle crédito por mantener una cara seria al mencionar a Stanford, un jugador marginal que quizás no logre hacer el equipo.

El salario de Harris, 6.5 millones de dólares no garantizados, no era prohibitivo. Los Jets fácilmente pudieron mantenerlo en el roster porque, seamos francos, no es como que estarán pagando salarios altos por talento esta temporada muerta. ¿Por qué no cargar con $6.5 millones? “Esa es una buena pregunta”, respondió Bowles.

Los Jets convirtieron esto en un tema de dinero al preguntarle a Harris sobre una reducción en salario hace unos días. Lo debieron haber hecho en marzo; eso hubiera sido mejor para ambas partes. Debido a que Harris está en el último año de su contrato, no había ningún beneficio en cuanto al tope salarial al esperar.

En el papel, Harris no encajaba en el movimiento de juventud, pero uno no puede tener un equipo lleno de jugadores jóvenes. Uno necesita algún jugador con conocimiento para liderar la transición, y Harris hubiera sido ideal porque no tiene ego. Lo mismo con Decker, quien fue el mejor receptor de los Jets. Ahora sus mejores receptores son Quincy Enunwa y Robby Anderson, quienes tienen 122 recepciones entre ambos.

Los Jets tendrán una temporada más larga y dolorosa de lo que inicialmente esperaban.

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