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Wayne Huizenga, exdueño de Miami Dolphins, falleció a los 80 años de edad


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MIAMI, Florida, 23 de marzo de 2018 (Miami Herald).- Harry Wayne Huizenga, quien fuera dueño de Miami Dolphins de 1993 a 2009 y no terminó su carrera universitaria pero construyó un imperio de negocios que incluyó Blockbuster Entertainment, AutoNation y 3 franquicias deportivas profesionales, falleció a los 80 años de edad.

Huizenga murió el jueves por la noche en su hogar, informó Valerie Hinkell, su  asistente de toda la vida. No dio detalles de la causa de su muerte.

El director general de Pausa de los Dos Minutos, Gildardo Figueroa tuiteó lo siguiente:

 

Huizenga, quien comenzó con un camión de basura en 1968, formó Waste Management Inc. en una compañía de Fortune 500. Compró compañías de ingeniería sanitaria independientes, y para el momento en que cotizó en la bolsa en 1972, había adquirido 133 pequeñas compañías de transportistas. Para 1983, Waste Management era la compañía de basura más grande en Estados Unidos.

El modelo de negocio funcionó otra vez con Blockbuster Video, el cual comenzó en 1985 y se convirtió en la compañía de renta de video líder 9 años después. En 1996, formó AutoNation y también la colocó como una compañía de Fortune 500.

Huizenga fue el dueño fundador de Florida Marlins de la MLB y de Florida Panthers de la NHL, ambos equipos de expansión que tuvieron sus primeros partidos en 1993.

Finalizó la compra de los Delfines y su estadio, entonces llamado Joe Robbie Stadium (hoy Hard Rock Stadium) por 168 millones de dólares en 1994 de Tim Robbie y sus hermanos, hijos del fundador del equipo, precisamente Joe Robbie.

Para 2009, ya había vendido los 3 equipos profesionales que había adquirido entre 1993 y 1994.

Los Marlines ganaron la Serie Mundial 1997 y las Panthers llegaron a las Finales Stanley Cup 1996, pero sus adorados Delfines nunca llegaron al Super Bowl (ni a un Juego de Campeonato de la Conferencia Americana) mientras fue el propietario de la única franquicia que registro “La Temporada Perfecta” en 1972.

“Si tengo una decepción, la decepción sería que no pude traer un campeonato a casa”, dijo Huizenga poco después de que vendió los Dolphins al billonario de bienes raíces de New York, Stephen Ross. “Es algo en lo que fracasé”.

Huizenga se ganó un casi culto entre los inversionistas de negocios quienes lo observaron construir Blockbuster Entertainment en la compañía número uno de renta de videos al terminar con sus competidores.

Ingresó a la lista de los 100 estadounidenses más ricos, al ser el presidente de Republic Services, una de las mejores compañías de la nación en manejo de basura, y AutoNation, la más grande en la industria automotriz. En 2013, Forbes estimó su riqueza en 2.5 billones de dólares (2 mil 500 millones de dólares).

Durante una época, Huizenga también fue un favorito con los aficionados deportivos en el Sur de Florida, ganándose aplausos y reconocimientos además de que lo buscaban para autógrafos en público. El público ovacionó cuando bailó el “hokey pokey” en el campo durante uno de los primeros juegos de Marlins. Luego se fue de compras libremente para construir un equipo veterano que ganó la Serie Mundial en el quinto año de existencia de la franquicia.

Huizenga construyó una flota aérea con varios aviones de Miami Dolphins, incluyendo un Boeing 737, otros 2 aviones más pequeños y 1 helicóptero, mucho tiempo antes de que Robert Kraft siquiera pensara en tener aviones con los logos y colores de New England Patriots.

 

Pero su popularidad cayó cuando ordenó desmantelar el roster después de esa temporada. Huizenga se mostró frustrado por la baja asistencia y su fracaso de no poder conseguir un contrato para un nuevo estadio de béisbol con el dinero de los contribuyentes.

Varios aficionados del Sur de Florida nunca le perdonaron por desbaratar el equipo de campeonato. Huizenga fue abucheado cuando fue presentado en la fiesta de retiro del quarterback de Dolphins, Dan Marino, en el año 2000, y mantuvo un perfil público más bajo después de eso.

En 2009, Huizenga dijo que se arrepentía de haber ordenado la purga en la nómina de los Marlines.

“Perdimos 34 millones de dólares el año que ganamos la Serie Mundial, y yo tan sólo dije, Sabes qué, no voy a hacer eso”, comentó Huizenga. “Y si tengo que hacerlo otra vez, diría, OK, vamos a hacerlo un año más”.

Huizenga vendió los Marlines en 1999 a John Henry y vendió a las Panteras en 2001, poco feliz con el aumento de los salarios de jugadores de la NHL y el precio en el mercado bursátil de la compañía pública del equipo.

El primer amor deportivo de Huizenga fue con los Dolphins, había sido un poseedor de boletos desde su primera temporada en 1966. Pero lo hizo mucho mejor como hombre de negocios en la NFL que como aficionado a los deportes.

Hizo un buen negocio al vender a Miami Dolphins y su estadio por 1.1 billones de dólares (1,000 millones de dólares), casi 7 veces más de lo que pagó para convertirse en el único dueño. Pero sabía que lo principal en la NFL es ganar campeonatos, y sus Delfines se quedaron perenemente en la orilla.

Huizenga se ganó una reputación de ser un dueño que no metía las manos y que se ganó el aprecio de los muchos de sus empleados leales, aunque hizo 6 cambios de entrenadores.

Provocó que Don Shula, coach de Salón de la Fama, se retirara a principios de 1996. Posteriormente le entregó todo el poder como entrenador en jefe y gerente general a Jimmy Johnson, quien nunca pasó de la Ronda Divisional de Playoffs, quien dejó a su retiro a Dave Wannstedt para dirigir los destinos de los Delfines.

Cuando “Wanny” fue despedido, Jim Bates fue el interino, y de inmediato le entregó las llaves de su franquicia a Nick Saban, quien engañó a toda la afición del Sur de Florida para irse a entrenar a la Universidad de Alabama.

Contrató a Cam Cameron, quien resultó en la peor temporada en la historia de Miami, y tras llevar a Bill Parcells como su vicepresidente ejecutivo de operaciones de fútbol americano, contrataron a Tony Sparano, justo un año antes de concretar la venta de la franquicia a Ross y heredándole esta administración.

Harry Wayne Huizenga nació en los suburbios de Chicago el 29 de diciembre de 1937, de una familia de recolectores de basura. Comenzó su carrera de negocios en Pompano Beach en 1962, manejando un camión de basura desde las 2 de la mañana hasta medio día de forma habitual por 500 dólares al mes.

 

Un cliente demandó exitosamente a Huizenga diciendo que en una discusión sobre una cuenta falsa, Huizenga lo lesionó al tomarlo de los testículos, una acusación que siempre negó Huizenga.

“Nunca hice eso. El tipo era un policía. Era su palabra contra la mía, un joven”, le dijo a la revista Fortune en 1996.

 

Huizenga fue 5 veces ganador del premio “CEO del Año” de la revista Financial World, y fue el ganador del premio “2005 Empresario Mundial del AñoErnst & Young.

Acerca de su historial de negocios, Huizenga dijo: “Tan sólo tienes que estar en el lugar preciso en el momento preciso. Eso sólo puedo ocurrir en Estados Unidos”.

En 1960, se casó con Joyce Vander Wagon. Juntos tuvieron 2 hijos, Wayne Jr. y Scott. Se divorciaron en 1966. Wayne se casó por segunda vez con Marti Goldsby en 1972. Ella murió en 2017.

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